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Historia y CulturaEl Cernidor de la Fe: ¿Defendemos la Verdad o somos Peones del Mundo?

El Cernidor de la Fe: ¿Defendemos la Verdad o somos Peones del Mundo?

A veces, defendemos lo que llamamos «la Verdad» con la misma inercia con la que el viento mueve las olas, sin cuestionar quién está soplando. En mi camino intentando comprender la historia de la Iglesia, me he topado con una constante incómoda: el discernimiento es un escudo contra la manipulación.

¿Cómo podemos asegurar que nuestra intención es pura y que no estamos siendo ceguera voluntaria en manos de quienes nos manipulan?

El Trigo y la Cizaña del Poder

La historia nos enseña que el poder del mundo tiene un olfato clínico para detectar nuestras grietas doctrinales y usarlas como cuñas para dividirnos. A esto se le llama balcanización. Lo vemos en el siglo V, cuando los Sasánidas protegieron a los Nestorianos para debilitar a Bizancio, y lo vimos en el siglo XX con los Documentos de Santa Fe, donde se diseñó una estrategia para fragmentar la fe en América Latina bajo la excusa de combatir «ideologías peligrosas».

When the CIA Conspired to Crush Liberation Theology

Cuando nos invitan a un cisma o a una defensa encendida de la verdad, debemos soltar la red un momento y preguntar: ¿Quién está recogiendo los peces de esta división? ¿Es una respuesta al Solum Verbum Dei o somos solo leña en el fuego de un ajedrez que no alcanzamos a ver?

El «Hubiera» de Lutero: La Viña que pudo ser

Hay un dato que nos obliga a mirar la Reforma con menos pasión y más análisis. Antes del choque total, Lutero tuvo un éxito académico rotundo: logró que su universidad abandonara el enfoque en la filosofía humana para volver a la fuente de San Agustín. Tenía el respeto de su tiempo.

A veces me pregunto: si en lugar de la ruptura total, Lutero hubiera pedido permiso para fundar una nueva orden religiosa cuyo carisma principal fuera la Sola Fide (la fe sola), ¿qué habría pasado? Es muy probable que el Papa se lo hubiera concedido, integrando esa fuerza renovadora como una nueva rama en el árbol de la Iglesia.

Pero ahí entraron los intereses de los hombres. Lo que pudo ser una reforma interna se convirtió en un incendio político porque a los poderosos les convenía una iglesia fracturada para liberarse de las ataduras de Roma sin perder  la «legitimidad por via de la fe» de sus posiciones como gobernantes. El cisma fue la barca; el poder del mundo fue el remador.

 

¿Y si Se fundara la Ordo Solae Fidei? Una orden con una devoción a ser salvos solo por la fe, pero entendida de ser una porción de un redil mas grande.

Cerniendo nuestra Intención

Para no ser instrumentos de intereses mundanos, propongo pasar nuestra «defensa de la verdad» por tres cedazos de discernimiento:

  1. La Semilla (Solum Verbum Dei): ¿Esto que defiendo es Palabra pura o es una tradición interpretada por una conveniencia del momento?

  2. El Fruto (Amor y Humildad): Si mi defensa de la verdad genera amargura o división innecesaria, la raíz está enferma.

  3. La Mano Invisible: ¿Hay un «tercero» (político, económico o de ego) que se beneficia de que yo rompa la mesa con mi hermano?

Dios nos libre de la ceguera de creer que somos mártires de la Verdad cuando solo somos piezas en una estrategia de control. Que nuestro único Rey sea Cristo, y nuestro único mapa, Su Palabra.

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