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Teología y doctrinaLa asíntota teológica, el triunfo del abrazo y la inconmensurabilidad

La asíntota teológica, el triunfo del abrazo y la inconmensurabilidad

Hace unos días, un buen amigo evangélico me compartió un fragmento de video de unos veinte minutos. Era el recorte de un debate teológico sobre la autoridad de la Biblia entre el apologeta católico Santiago Alarcón (Del canal Rincón Apologético) y el teólogo metodista Edgar Pacheco. Ambos dos caras de una misma moneda: Diría que son el tipo de creadores de contenido basado en la disputa teológica en una forma que muchas veces resulta triunfalista y burlona hacia la otra parte. Lo cual me parece, independientemente de que los considero hermanos en la fe, un poco fuera de sintonia de lo que es diálogo auténtico. El clip venía adornado con esas clásicas cenefas y subtítulos triunfalistas que abundan en las redes, diseñados para declarar a un bando como el vencedor absoluto.

Esta es una táctica común del algoritmo: alimentar nuestra zona de confort y darnos la razón sin exigirnos el esfuerzo de escuchar al otro. En su encíclica Fratelli Tutti, el Papa Francisco I advierte sobre cómo los medios digitales fomentan estos circuitos cerrados que nos aíslan y nos vuelven sordos. Inspirado en ese texto —que me ha ayudado en mi vano intento de ser un mediador más que un mero polemista— decidí no quedarme con la versión predigerida y busqué el debate completo de casi hora y media.

La asíntota: Cuando medimos la verdad con reglas distintas

Ver un debate teológico suele ser como observar una asíntota matemática: dos líneas que se acercan infinitamente pero que jamás logran tocarse. En la filosofía de la ciencia, a esto se le llama inconmensurabilidad epistemológica.

Detengámonos un momento en estas palabras, porque su etimología lo explica todo. «Inconmensurable» viene del latín y significa literalmente «aquello que no se puede medir con la misma regla». Por su parte, la «epistemología» es el estudio de cómo construimos el conocimiento. Así que, cuando chocamos en esta inconmensurabilidad, lo que ocurre es que dos personas intentan medir la verdad utilizando reglas, herramientas y autoridades completamente distintas. Al no compartir la misma unidad de medida para lo sagrado, el diálogo se estanca en un muro invisible. Ninguno cede, no porque uno sea menos inteligente que el otro, sino porque, literalmente, no están leyendo el mismo plano.

Las asintotas son esas lineas imaginarias que la funciòn nunca tomará.

El mayor tesoro: Trascender el debate y aterrizar en la praxis

Pero volvamos al video de Santiago y Edgar, porque al final de esa hora y media de debate denso y choques contra el muro de la asíntota, ocurrió el mayor tesoro. Las hostilidades cesaron. Ambos contendientes, agotados pero honestos, demostraron una calidad cristiana invaluable. Reconocieron que la apologética en internet está viciada de soberbia, se agradecieron el respeto mutuo y terminaron dejando abierta la posibilidad de nuevas pláticas con el deseo de dar un ejemplo esperando ayudar a cambiar los malos modos del Internet.

Ese es el verdadero triunfo. Es la demostración viva de que debemos trascender el rhema (el debate técnico) para alcanzar el pneuma (el Espíritu) y aterrizar en la praxis (la acción). De nada sirve dominar el conocimiento teológico si este nos incapacita para cumplir el mandato único y supremo de Cristo: amarnos unos a otros. 

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