La historiografía de Carbonell: Reseña y reflexión
De la serie de Breviarios del Fondo de Cultura Económica. Como menciono en la recomendación del libro de Marc Bloch, Introducción a la historia, La historiografía es un complemento ideal.
En las delicias de las coincidencias que se dan en la vida, al mismo tiempo en que leí este libro me encontraba descubriendo el videojuego Synaxarion, una serie que hace virtuales los relatos de las historias de algunos santos de la Iglesia ortodoxa. Al ser historias del medievo, te encuentras con dragones. Pero debes tomar en cuenta que estas historias fueron tomadas muy en serio por nuestros antepasados, por absurdo que suene la existencia de un dragón físico. Este libro lo explica.
Dragones, mitos y la fe medieval
Aprendí, por tanto, que no es que «los griegos eran unos mentirosos que se creían cualquier invento», como dice fray Gregorio García en su libro Origen de los indios del Nuevo Mundo. Sino que, sin necesario amor por la mentira, preferían tomar en serio y registrar algunos relatos tal como la tradición los había convertido.
Tomen por ejemplo las historias maravillosas de los compendios como las Florecillas de San Francisco de Asís, donde habla con un lobo. Independientemente de que para Dios no hay imposibles y es perfectamente posible que haya permitido a su siervo ser entendido por una bestia, la intención de registrar esas historias tiene todo el sentido de su época. En un tiempo en que la fe reinaba en la vida de las personas con mayor importancia de la que hoy tiene saber de negocios, era perfectamente válido registrar el relato de tal forma.
El binomio del cierto y falso
Todo esto nos lleva a la responsabilidad de no delegar nuestro estudio de la historia al simple filtro del cierto y falso. Incluso, algunas veces el falso nos apuntará al cierto.
Aún el día de hoy nos encontramos distintos enfoques de la vida de Lutero, y aunque todas cuentan lo mismo, cada una enseña algo diferente. Aprender a interpretar el contexto y no quedarse con una sola versión automática es vital.
Por cierto, en este punto doy un punto a El fraile hambriento de Dios por ser un referente obligado en todo lo relacionado a la historia que haya leído.
Bueno. Les recomiendo mucho hacer ese par de lecturas: Bloch y Carbonell. No dudo que en la serie de Breviarios encontraré un tercero perfecto, y cuando sea así, actualizaré este blog. Gracias por leer.

Deja una respuesta