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Música y Creatividad¿Aleks Syntek lee la Biblia? El Eclesiastés, el rock y su «brote psicótico»
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¿Aleks Syntek lee la Biblia? El Eclesiastés, el rock y su «brote psicótico»

En México, las recientes fiestas patrias dejaron volando en el aire un tema muy interesante: lo que en redes sociales ya bautizaron exageradamente como el «brote psicótico» de Aleks Syntek. Más allá del diagnóstico de internet, la radicalidad con la que entregó su mensaje de insatisfacción en pleno escenario nos da mucho para analizar. Desde luego, hay que ver este exabrupto con los lentes de la fe cristiana para que valga la pena ponerlo en este espacio. Existen muchos enfoques, pero el mío irá de la mano del libro del Eclesiastés y de la tradición de la cultura rockera.

Salomón, Syntek y la trampa de hablar desde la comodidad

Comenzaré por el Eclesiastés. Un libro que es una serie de reflexiones crudas y pesimistas acerca de la vida, bajo la premisa de que absolutamente todo esfuerzo humano es como querer atrapar el viento. La lección final de Salomón es que solo habrá recompensa y verdadero deleite en Dios. Aleks Syntek tal vez no ha llegado del todo a esta última parte, pero definitivamente está experimentando la primera.

Leer el Eclesiastés puede ser problemático cuando recuerdas quién lo escribe: un rey. Un monarca con cientos de esposas, propiedades, recursos inagotables y ejércitos a su mando. A veces resulta incómodo recibir de alguien así el mensaje de que «no vale la pena desear lo material», simplemente porque a él no le llenó la vida. En los primeros versículos, Salomón cuestiona el porqué del trabajo diario del hombre; claro, un rey que nunca tuvo que sudar para comer es, en su propia sabiduría, un ignorante de la lucha cotidiana. Vemos a un hombre hablando desde la comodidad. Lee el post donde reflexiono si el Eclesiastés es un libro escrito desde la comodidad o el privilegio.

Y eso mismo vemos en Aleks (Claro, entendamos que el nivel de comodidad de un artísta profesional dista mucho de la de un rey). A diferencia de millones de músicos autodidactas que pican piedra, él tuvo recursos desde muy joven como niño estrella de Televisa. Es innegable su talento y su conocimiento musical, pero podemos reconocer que la meta a la que llevó su carrera es un pico que la mayoría jamás alcanzará. Y aun así, desde esa cima, hay insatisfacción. Como dice el rey Salomón:

«Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol» (Eclesiastés 2:11).

El plan perfecto y la implacable evolución musical

Mencioné la cultura rockera como el segundo eje de esta reflexión. Aleks tiene una carrera respetable. Bien pudo haberse parado en aquel evento patrio, ignorar a los detractores, alentar a los que sí cantaban sus canciones y lanzar un «¡Viva México!». 

Aquí entra la pieza que le falta al rompecabezas: Aleks probablemente esperaba ser el nuevo Alex Lora. Quería ser ese sujeto omnipresente, el avatar intocable del rock mexicano al que invitan a todos lados sin importar la década. Su plan era perfecto. Tenía todo: la versatilidad (renunciando a posturas políticas para hacer música inofensiva y comercial) y un talento innegable. Habría funcionado, de no ser por la evolución implacable de la música, los medios de comunicación y los gustos de la gente. Pero a diferencia de Alex Lora, Aleks Sintek vendió su creatividad a la televisora y formó parte de un mecanismo que solo apoyaba a los artístas dóciles. En una época en que los medios estaban sometidos a ese mismo sistema y tenías que oir aunque no quisieras en muchas ocasiones, las canciones de Aleks Sintek en un restaurante, en ves de Real de Catorce por ejemplo.

Nadie esperaba —al menos no los rockeros— que el reguetón fuera a dominar el mundo como lo hizo, personalmente me refiero a como fué aceptado por la gente a la que yo he llegado a estimar intelectual y culturalmente, y no es que los haya vuelto unos pervertidos o que las mujeres necesariamente perrean. Aunque el rock envejeció muy bien, a las nuevas generaciones les sigue oliendo a viejo. Es natural que los géneros mueran, que los reinos se levanten y caigan.

 «¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol» (Eclesiastés 1:9). 

Aleks era un rockero insignia, de un sistema que sse derrumbó. Apocalipsis habla de la destrucción de Babilonia con lamentos por que se pierden cosas bellas, pero la caida era hasta deseable. Hoy, la competencia por la atención y el apoyo del publico esta limitada mas por la creatividad de cada grupo o colectivo. La verdad inclusive sobre los grandes artístas que amamos como Juan Gabriel. Es que fueron fruto de aquel sistema que por nada está muerto aún, hoy desde luego que enfoca sus esfuerzos a los géneros y artístas relevantes de la época, pero en formatos de más facil acceso y oferta que la televisión, el radio, y la revista TvyNovelas.

El vacío universal: De Pepe Madero a la sabiduría del rey

Mientras más alto llegas, la caída duele más. Quien escribe esto es un rockero que no dejará de hacer rock, porque es mi forma de expresión. Pero yo ya no espero revolucionar a la juventud ni ser «descubierto» para dar un tour nacional. Es fácil renunciar a eso cuando nunca estuviste cerca y te ocupas de cosas mas apasionantes, lo que te permite disfrutar el camino. Pero para Aleks, el rock era su modus vivendi y su identidad. Además Justin Welby en su libro «The Power of Reconciliation» nos invita a valorar el estado psiquiatrico o neurologico de las partes a tomar en cuenta en una reconciliación. Y en esta generación, a todos nos tocó vivir una cuarentena indefinida.

Hace poco vi una declaración de Pepe Madero, de Panda, admitiendo que, aunque tiene el «trabajo soñado» de cualquier joven, siente una profunda tristeza y arrepentimiento por no haber formado una familia. Es el mismo vacío, pero expresado con prudencia. La polémica de Aleks llama la atención por la poca discreción con la que gritó su insatisfacción al público. Seguramente, por estadística, veremos a más artistas de esa generación sufriendo en silencio (o en el micrófono) los cambios drásticos de sus modos de vida.

Pero esto no es exclusivo de los famosos; nos pasa a los pobres y a los ricos, a los oficinistas y a los informales. Por eso conviene volver a preguntarnos: ¿Por qué, a lo largo de los siglos, quien lee los lamentos del rey Salomón no duda de que está leyendo sabiduría pura? Porque el vacío humano es universal.

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud,antes que lleguen los días malos,y los años que se acercan, de los cuales dirás:»No espero más de ellos», Eclesiastéss 12:1

Una semilla de fe en medio del ruido digital

Aunque en su exabrupto Aleks no pregonó premisas sabias sino la defensa de su trayectoria, a medio concierto también expresó la idea de amar a Dios. Oremos para que el buen Aleks repase su propio discurso y comprenda que en eso mismo que mencionó, está aguardando su paz. Y que Dios tenga piedad de cada uno de nosotros, que hoy vivimos en un mundo donde un mal momento puede ser capturado y difundido para el entretenimiento y el juicio de todos.

Nota de cierre: La semilla en medio del ruido

Justo cuando terminaba de redactar y editar esta entrada, Aleks apareció de nuevo en video disculpándose por su arranque. Y aunque muchos podrían considerar que esta reaparición arruinó más las cosas en lugar de arreglarlas, hay que notar al menos dos destellos que valen toda nuestra atención.

Primero, mencionó que le gusta ver a Jesucristo como una figura de perdón, y agradeció haber recibido la absolución de un músico perteneciente justo a ese género que él había tachado de ser hecho por «gente non grata». Segundo, al volver a lanzar la pregunta de si el público «deseaba saber la verdad», yo esperaba alguna explicación técnica o una justificación elaborada. En vez de eso, apuntó su cámara a una cruz y mencionó que el crucificado es la Verdad. Un acierto bíblico innegable.

Es cierto que, casi de inmediato, transformó esta tremenda revelación nuevamente en una excusa para relacionarlo todo consigo mismo. Sin embargo, lo importante es ver que la semilla está puesta y la plántula ya se asoma. Mantengámonos expectantes ante lo que la fe puede hacer en el corazón de cualquier persona.

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