Blog

Teología y doctrinaEclesiastés: ¿El rey Salomón hablaba desde la comodidad?
eclesiastes rey salomon

Eclesiastés: ¿El rey Salomón hablaba desde la comodidad?

Entre las muchas reflexiones que te puedes llevar al leer el libro de Eclesiastés —de la autoría del rey Salomón, según la tradición—, hay una a la que quiero prestarle especial atención en esta entrada.

El rey que cuestionaba el afán bajo el sol

Resulta muy revelador poner en perspectiva que quien afirma: «¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?», es un rey que nunca tuvo que trabajar para no morir de hambre. Es decir, el mismo monarca que cobraba tributo a todo el esfuerzo de su reino, se cuestiona el porqué se afanan los hombres.

Podríamos incluso decir que el libro está escrito desde la comodidad absoluta. A un nivel tal que Salomón hasta tenía «palancas» para publicar su obra. Piensa en cuántos autores podrían haber escrito grandes proverbios, pero eran personas normales condenadas al anonimato en tiempos donde ni siquiera existían las agencias editoriales.

Esta misma paradoja del vacío que produce tenerlo todo la vemos repetirse constantemente en nuestra cultura moderna. De hecho, si quieres explorar cómo se ve esta crisis de vanidad en la actualidad, te invito a leer mi entrada sobre el «brote psicótico» de Aleks Syntek y la sabiduría del Eclesiastés, un caso fascinante sobre la fama, el declive del rock y la insatisfacción artística.

El contraste: La pobreza de San Francisco de Asís

El rey Salomón, a diferencia de Jesús, no se hizo pobre. Con su estilo de vida ignoró ese tesoro de la pobreza que San Francisco de Asís comprendería tan bien siglos después.

Pero, aunque las enseñanzas de San Francisco han dejado un fruto innegable para el Reino de los Cielos, el Eclesiastés sigue siendo parte del texto sagrado que legitima al Señor al que servía San Francisco. Tomando a este santo como ejemplo, veamos el mensaje de Salomón bajo otra luz.

Francisco era de familia rica y le gustaba vestir a la moda (de ahí que le llamaran «Francesco»). El Evangelio transformó su vida y decidió renunciar a su herencia y a sus bienes para vivir despojado por Cristo, asumiendo una vida de misión, ayuno y caridad. Dios usó a un hombre para hacerlo pobre y enseñarnos el fruto de la renuncia a las posesiones materiales.

La prueba de humildad y el peso de la corona

Pero Salomón era un rey, y además, el hombre más sabio. Como monarca, debió cumplir su deber y buscar lo mejor para su reino, lo cual se justifica en la paz que mantuvo durante su gobierno. Dios le permitió experimentar el extremo opuesto a la pobreza para ser él quien escribiera esta cruda verdad en el Eclesiastés.

La cuestión detrás de aceptar que el rey habla desde la comodidad (inspirado por la verdad divina, sí, pero desde el peso de un cargo que la mayoría de la humanidad desconoce), es que nos pone a prueba. Pone a prueba nuestra humildad para aceptar el mensaje viniendo de tal profeta, y reta nuestra fe para creer, por encima de nuestros prejuicios, que todo debajo del sol, efectivamente, es vanidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top

Conejo Pescador

Toda clase de contenidos digitales que se me ocurren en este largo vivir.

Mis otros sitios

www.gibranrivas.com
www.imperiosmexicanos.com

Redes Sociales