VII 1:8 La Dualidad de la Iglesia en ‘Lumen Gentium 1:8’ del Concilio Vaticano II
Llegamos por fin al cierre del primer capítulo de la Lumen Gentium. Y para terminar esta primera etapa de nuestro recorrido por el Concilio Vaticano II, nos topamos con un texto extenso, pero iluminador.
Dado que el documento es denso, lo mejor será dividir su lectura. Primero, analizaremos la estructura visible de la Iglesia y su relación con nuestros hermanos separados, y luego abordaremos la dolorosa pero esperanzadora realidad de una Iglesia santa formada por pecadores.
Lo Divino y lo Humano (El porqué de la Jerarquía y la Estructura)
Cristo, como nuestro único mediador, sostiene a su Iglesia de forma espiritual. Sin embargo, el documento hace una aclaración fundamental: la Iglesia terrestre, aunque está enriquecida por bienes celestes, requiere medios humanos y terrenales. Necesita jerarquía, recursos, propiedades y gobierno.
¿Por qué? Por una hermosa analogía con el misterio del Verbo encarnado. Así como Jesús en su humanidad necesitó comida, agua, descanso y organización lógica para caminar por Galilea, su Cuerpo Místico necesita una estructura en la tierra. Esta necesidad de gobierno se cristaliza en la famosa asignación al apóstol Pedro para apacentar el rebaño. Un evento que, por pura lógica de supervivencia y orden, desembocó en la asignación de un sucesor tras la muerte de Pedro, y así sucesivamente hasta el presente, reconociendo como legítimo sucesor al Obispo de Roma.
Un abrazo a los hermanos protestantes
Quiero hacer una pausa para dirigirme a mis hermanos protestantes o evangélicos que han hecho el tremendo esfuerzo de acompañarnos en la lectura de este estudio. Que Dios les recompense esa disposición al diálogo.
Es precisamente en Lumen Gentium 1:8 donde el Concilio declara abiertamente que, si bien la Iglesia de Cristo «subsiste en la Iglesia Católica», existen muchísimos elementos de santidad y verdad fuera de su estructura oficial. Estos dones también pertenecen a la Iglesia espiritual. A fin de cuentas, es la misma gracia de Cristo, expresada en el plano humano a través de esa aparente separación entre lo institucional y lo libre.
Además, se aclara que cuando 1 Timoteo 3:15 llama a la Iglesia «columna y fundamento de la verdad», se refiere a que es la autoridad de esta misma comunidad la que, bajo la guía del Espíritu, legitimó el canon de la Biblia. Esto no significa que la jerarquía pueda hacer lo que le plazca, sino que debe usar esa autoridad con una responsabilidad temblorosa y sagrada.
Leamos la primera mitad del texto conciliar:
El Misterio de la Iglesia – La Iglesia Visible y Espiritual a un Tiempo
8. Cristo, el único Mediador, instituyó y mantiene continuamente en la tierra a su Iglesia santa, comunidad de fe, esperanza y caridad, como un todo visible [9], comunicando mediante ella la verdad y la gracia a todos. Mas la sociedad provista de sus órganos jerárquicos y el Cuerpo místico de Cristo, la asamblea visible y la comunidad espiritual, la Iglesia terrestre y la Iglesia enriquecida con los bienes celestiales, no deben ser consideradas como dos cosas distintas, sino que más bien forman una realidad compleja que está integrada de un elemento humano y otro divino [10]. Por eso se la compara, por una notable analogía, al misterio del Verbo encarnado, pues así como la naturaleza asumida sirve al Verbo divino como de instrumento vivo de salvación unido indisolublemente a El, de modo semejante la articulación social de la Iglesia sirve al Espíritu Santo, que la vivifica, para el acrecentamiento de su cuerpo (cf. Ef 4,16) [11].
Esta es la única Iglesia de Cristo, que en el Símbolo confesamos como una, santa, católica y apostólica [12], y que nuestro Salvador, después de su resurrección, encomendó a Pedro para que la apacentara (cf. Jn 21,17), confiándole a él y a los demás Apóstoles su difusión y gobierno (cf. Mt 28,18 ss), y la erigió perpetuamente como columna y fundamento de la verdad (cf.1 Tm 3,15). Esta Iglesia, establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él [13] si bien fuera de su estructura se encuentren muchos elementos de santidad y verdad que, como bienes propios de la Iglesia de Cristo, impelen hacia la unidad católica.
[9] León XIII, enc. Sapientiae christianae, 10 jun. 1980: AAS 22 (1889-90), p.392. Id. enc. Satis cognitum, 29 jun. 1896: ASS 28 (1895-96), pp. 710 y 724ss; Pío XII, enc. Mystici Corporis, 1. c., pp. 199-200.
[10] cfr. Pío XII. enc. Mystici corporis, 1. c., página 221 ss; Id. enc. Humani generis, 12 agosto 1950: ASS 42 (1950) 571.
[11] cfr. León XIII, enc. Satis cognitum, 1. c. p. 713.
[12] cfr. Symbolum Apostolicum: Dz 6-9 (10-13): Symb. Nic. –Const.: Dz 86 (150); col. Prof. fidei Trid.: Dz 994 y 999 (1862 y 1868).
[13] Se dice «Santa (católica apostólica) Romana Iglesia»: en la Prof. fidei Trid., 1. c. y Conc. Vat. I. const. dogm. de fe católica Dei Filius: Dz 1782 (3001).
Una Iglesia santa formada por pecadores
Pasemos a la segunda parte. Esta es una invitación directa para todo aquel que sienta dolor, resentimiento o rechazo hacia la Iglesia institucional por sus evidentes fallas en el pasado y por los tiempos oscuros de liderazgo escandaloso.
El Concilio Vaticano II toma postura frente a esto: la Iglesia visible y espiritual no fue instituida para buscar la gloria terrena. Su misión es proclamar la abnegación con su propio ejemplo, a semejanza del Señor.
A diferencia de Cristo, que no conoció el pecado, la Iglesia alberga en su seno a pecadores. Es, al mismo tiempo, iglesia santa y pecadora (necesitada de purificación constante). Avanza sufriendo por las persecuciones del mundo y sus propias crisis internas, pero se goza y sostiene por las bendiciones celestiales que el Creador le da a manos llenas.
Leamos la conclusión del capítulo:
Pero como Cristo realizó la obra de la redención en pobreza y persecución, de igual modo la Iglesia está destinada a recorrer el mismo camino a fin de comunicar los frutos de la salvación a los hombres. Cristo Jesús, «existiendo en la forma de Dios…, se anonadó a sí mismo, tomando la forma de siervo» (Flp 2,6-7), y por nosotros «se hizo pobre, siendo rico» (2 Co 8,9); así también la Iglesia, aunque necesite de medios humanos para cumplir su misión, no fue instituida para buscar la gloria terrena, sino para proclamar la humildad y la abnegación, también con su propio ejemplo. Cristo fue enviado por el Padre a «evangelizar a los pobres y levantar a los oprimidos» (Lc 4,18), «para buscar y salvar lo que estaba perdido» (Lc 19,10); así también la Iglesia abraza con su amor a todos los afligidos por la debilidad humana; más aún, reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador pobre y paciente, se esfuerza en remediar sus necesidades y procura servir en ellos a Cristo. Pues mientras Cristo, «santo, inocente, inmaculado» (Hb 7,26), no conoció el pecado (cf. 2 Co 5,21), sino que vino únicamente a expiar los pecados del pueblo (cf. Hb 2,17), la Iglesia encierra en su propio seno a pecadores, y siendo al mismo tiempo santa y necesitada de purificación, avanza continuamente por la senda de la penitencia y de la renovación.
La Iglesia «va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios» [14] anunciando la cruz del Señor hasta que venga (cf. 1 Co 11,26). Está fortalecida, con la virtud del Señor resucitado, para triunfar con paciencia y caridad de sus aflicciones y dificultades, tanto internas como externas, y revelar al mundo fielmente su misterio, aunque sea entre penumbras, hasta que se manifieste en todo el esplendor al final de los tiempos.
[14] San Agustín, De civ. Dei., XVIII, 51, 2: PL 41, 614.
Con este párrafo esperanzador, cerramos el Capítulo 1 del resumen Lumen Gentium. Una obra que nos recuerda que, aun entre penumbras y errores humanos, la luz del mundo sigue guiando el timón.
Índice de la Serie del Concilio Vaticano II: Explorando ‘Lumen Gentium’
1.-Introducción al Concilio Vaticano II: Un Evento Transformador en la Iglesia
Un vistazo general al impacto y la importancia del Concilio Vaticano II en la Iglesia moderna.
2.-Conociendo la Estructura y Agenda del Concilio Vaticano II: Una Guía para Nuestro Estudio
Una explicación detallada de la estructura y los temas clave abordados durante el Concilio.
3.-VII 1:1 – Explorando ‘Lumen Gentium’ y la Iglesia Moderna
Reflexiones sobre el primer capítulo de ‘Lumen Gentium’ y su relevancia para la Iglesia de hoy.
4.-VII 1:2 – La Visión de la Salvación Universal en ‘Lumen Gentium’
Cómo ‘Lumen Gentium’ enfatiza la unión de la humanidad en Cristo.
5.-VII 1:3 – La Misión y Obra del Hijo en ‘Lumen Gentium’
Un estudio sobre la obra redentora de Cristo según ‘Lumen Gentium’.
6.-VII 1:4 – El Espíritu Santificador de la Iglesia en ‘Lumen Gentium’
Explorando el papel del Espíritu Santo en la vida y misión de la Iglesia.
7.-VII 1:5 – El Reino de Dios en ‘Lumen Gentium’
Un análisis del concepto del Reino de Dios en el contexto del Concilio.
8.-VII 1:6 – Las Figuras de la Iglesia en ‘Lumen Gentium’
Diversas representaciones y simbolismos de la Iglesia en el documento conciliar.
9.-VII 1:7 – La Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo en ‘Lumen Gentium’
Profundizando en la comprensión de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo.
10.-VII 1:8 – La Dualidad de la Iglesia en ‘Lumen Gentium’
Explorando la naturaleza visible y espiritual de la Iglesia.
11.-Documentos Oficiales del Concilio Vaticano II
Accede a los textos completos y oficiales del Concilio Vaticano II en el sitio web del Vaticano.
