El Reino de Dios en Lumen Gentium 1:5 del Concilio Vaticano II
Muchos creyentes tienen la idea, casi automática y no despreciable, de que la Iglesia comenzó oficialmente el día de Pentecostés. Sin embargo, al sumergirnos en el texto bíblico a la luz del Concilio Vaticano II, descubrimos un matiz mucho más profundo y hermoso: la Iglesia comienza en el preciso instante en que Jesús inicia su ministerio.
Jesús, como el primogénito, es el primero en creer y manifestar que el Reino de Dios ya está aquí, latiendo potencialmente en el corazón de todos los hombres. Y sus palabras, sus obras y sus milagros son la prueba visible de que esa llegada es inminente.
Un reino sin territorio: Los ciudadanos del cielo
Para entender este inicio, hay que entender la naturaleza de este Reino. Por ahora, debemos comprender que el Reino de Dios es un reino con ciudadanos pero sin territorio oficial, porque, como dijo el mismo Cristo, «no es de este mundo».
Lo único que existe por el momento, lo que le da «cuerpo» a este reino en la tierra, son sus ciudadanos: los miembros de la Iglesia. Somos extranjeros caminando en el mundo que conocemos, portando la nacionalidad de un lugar que aún está por consumarse. Por esta razón muchos regímenes y gobiernos desligados de Dios llegan a ver a la Iglesia como una amenaza a los intereses nacionales, y apoyan la propagación de variaciones cristianas mas fáciles de «controlar».
Al morir y resucitar, Cristo es constituido como Señor y Sacerdote para siempre. Se convierte en el representante y líder absoluto de este reino, presentándose directamente ante el Padre e intercediendo incesantemente por sus siervos, quienes seguimos aquí, haciendo nuestra labor desde el exilio.
Conclusión
Esta sección ilustra cómo la Iglesia, según «Lumen Gentium», es portadora y pregonera del Reino de Dios, un tema central en el mensaje de Jesús y un pilar en la misión de la Iglesia.
La semilla de la predicación (y por qué a veces parece que nadie escucha)
Si somos los ciudadanos de este reino sin fronteras terrenales, ¿cuál es nuestra misión? Sencillamente, poner la semilla.
Y lo hacemos por medio de algo que muchas veces parece frustrante e insignificante: la predicación. ¿Cuántas veces has sentido que predicas y nadie te oye? ¿Que las personasm incluidos otros cristianos, apenas captan una minúscula parte de tu explicación del Evangelio? No te desanimes. Esa fracción aparentemente diminuta es la semilla de mostaza. Hecha una mirada a ti mismo, y verás que de la misma manera, apenas y captas una pequeña porción de lo que tu hermano, pastor u obispo intenta transmitirte.
El reino es anunciado por sus ciudadanos y existe por el simple hecho de existir ellos y su Señor. Es como un pueblo esparcido por toda la tierra, germinando en silencio.
Habiendo entendido esta hermosa dinámica del ciudadano, la semilla y el territorio espiritual, te invito a leer directamente el texto del Concilio, donde todo esto queda magistralmente resumido:
El REINO DE DIOS
El misterio de la santa Iglesia se manifiesta en su fundación. Pues nuestro Señor Jesús dio comienzo a la Iglesia predicando la buena nueva, es decir, la llegada del reino de Dios prometido desde siglos en la Escritura: «Porque el tiempo está cumplido, y se acercó el reino de Dios» (Mc 1,15; cf. Mt 4,17). Ahora bien, este reino brilla ante los hombres en la palabra, en las obras y en la presencia de Cristo. La palabra de Dios se compara a una semilla sembrada en el campo (cf. Mc 4,14): quienes la oyen con fidelidad y se agregan a la pequeña grey de Cristo (cf. Lc 12,32), ésos recibieron el reino; la semilla va después germinando poco a poco y crece hasta el tiempo de la siega (cf. Mc 4,26-29). Los milagros de Jesús, a su vez, confirman que el reino ya llegó a la tierra: «Si expulso los demonios por el dedo de Dios, sin duda que el reino de Dios ha llegado a vosotros» (Lc 11,20; cf. Mt 12,28). Pero, sobre todo, el reino se manifiesta en la persona misma de Cristo, Hijo de Dios e Hijo del hombre, quien vino «a servir y a dar su vida para la redención de muchos» (Mc 10,45).
Mas como Jesús, después de haber padecido muerte de cruz por los hombres, resucitó, se presentó por ello constituido en Señor, Cristo y Sacerdote para siempre (cf. Hch 2,36; Hb 5,6; 7,17-21) y derramó sobre sus discípulos el Espíritu prometido por el Padre (cf. Hch 2,33). Por esto la Iglesia, enriquecida con los dones de su Fundador y observando fielmente sus preceptos de caridad, humildad y abnegación, recibe la misión de anunciar el reino de Cristo y de Dios e instaurarlo en todos los pueblos, y constituye en la tierra el germen y el principio de ese reino. Y, mientras ella paulatinamente va creciendo, anhela simultáneamente el reino consumado y con todas sus fuerzas espera y ansia unirse con su Rey en la gloria.
Índice de la Serie del Concilio Vaticano II: Explorando ‘Lumen Gentium’
1.-Introducción al Concilio Vaticano II: Un Evento Transformador en la Iglesia
Un vistazo general al impacto y la importancia del Concilio Vaticano II en la Iglesia moderna.
2.-Conociendo la Estructura y Agenda del Concilio Vaticano II: Una Guía para Nuestro Estudio
Una explicación detallada de la estructura y los temas clave abordados durante el Concilio.
3.-VII 1:1 – Explorando ‘Lumen Gentium’ y la Iglesia Moderna
Reflexiones sobre el primer capítulo de ‘Lumen Gentium’ y su relevancia para la Iglesia de hoy.
4.-VII 1:2 – La Visión de la Salvación Universal en ‘Lumen Gentium’
Cómo ‘Lumen Gentium’ enfatiza la unión de la humanidad en Cristo.
5.-VII 1:3 – La Misión y Obra del Hijo en ‘Lumen Gentium’
Un estudio sobre la obra redentora de Cristo según ‘Lumen Gentium’.
6.-VII 1:4 – El Espíritu Santificador de la Iglesia en ‘Lumen Gentium’
Explorando el papel del Espíritu Santo en la vida y misión de la Iglesia.
7.-VII 1:5 – El Reino de Dios en ‘Lumen Gentium’
Un análisis del concepto del Reino de Dios en el contexto del Concilio.
8.-VII 1:6 – Las Figuras de la Iglesia en ‘Lumen Gentium’
Diversas representaciones y simbolismos de la Iglesia en el documento conciliar.
9.-VII 1:7 – La Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo en ‘Lumen Gentium’
Profundizando en la comprensión de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo.
10.-VII 1:8 – La Dualidad de la Iglesia en ‘Lumen Gentium’
Explorando la naturaleza visible y espiritual de la Iglesia.
11.-Documentos Oficiales del Concilio Vaticano II
Accede a los textos completos y oficiales del Concilio Vaticano II en el sitio web del Vaticano.
